Este 15 de julio comienza a andar el año 70 de la vida de Nueva Acrópolis. Como siempre se dice, 70 años pueden significar la vida entera de un ser humano, pero son muy pocos cuando se refieren a la existencia de un Ideal sobre la Tierra.
Nueva Acrópolis es un Ideal encarnado en el siglo XX que pretende ser fiel a sus principios hasta el último aliento de su vida.
Es un Ideal que está en movimiento y que se presenta al mundo mediante la forma de una Escuela de Filosofía Esotérica. Y el gran objetivo de este Ideal se puede resumir en una sola frase: trabajar por la regeneración espiritual de la humanidad.
¿Por qué espiritual? Porque la materia no puede regenerarse. La materia aparece, sufre modificaciones provocadas por el movimiento, envejece y desaparece. Pero el espíritu permanece, y puede volver a ocupar en la evolución de los seres humanos el lugar que le corresponde por pleno derecho.
Esa regeneración espiritual pasa por «rectificar nombres», como enseñaba Confucio, por profundizar y elevar lo que todos traemos al nacer. Consiste en cosechar el merecido fruto de nuestros esfuerzos conscientes por ser mejores, en poder arreglar los elementos que se han degenerado por el tiempo o por la mala utilización. Su gran fuerza se origina en el interior, pues la regeneración tiene mucha relación con la formación pedagógica, que se apoya en los valores del aprendizaje y de la experiencia.
Un Ideal nos habla de Ideas y, en el caso del nuestro, de Ideas que están en contacto con algo superior y que pueden ponerse al servicio de los demás: ACRO – POLIS.
Contenidas en los tres principios fundacionales, expresadas en todas las materias de nuestro plan de estudios, mostradas a través de nuestras acciones de voluntariado y penetrando todas las actividades artísticas y culturales que ofrecemos, las grandes Ideas que alimentan el Ideal acropolitano son lo bueno, lo bello, lo justo y lo verdadero.
Avanzar en dirección hacia ellas tiene que ver con la regeneración espiritual de la humanidad.
Por tanto, el Ideal de Nueva Acrópolis es de naturaleza evolutiva, porque pretende moverse de acuerdo al sentido de la vida.
Desgraciadamente, muchas personas idealistas han sido engañadas o defraudadas por algunos de los llamados ideales que han aparecido a lo largo del tiempo. Para nosotros, desde el punto de vista filosófico, lo que no acerca a la humanidad hacia su meta evolutiva obra el efecto contrario, es decir, la aleja de su meta o, en el mejor de los casos, retrasa su avance hacia ella. No son estas palabras una condena abierta, sino una reflexión en el sentido de que, tal vez, hemos llamado ideales a formas de pensamiento y de acción que en el fondo no lo son.
Además, hay que considerar que, para su plasmación, toda Idea necesita la libre contribución de los seres humanos. Pero, lamentablemente y dada su naturaleza, son los seres humanos los que han fallado a los individuos y a los pueblos.
A pesar de esta constatación, siempre ha habido, hay y habrá idealistas, por la misma razón que, sabiendo que existen los desengaños amorosos y el inevitable dolor que conllevan, los humanos se siguen enamorando y orientando sus pasos en la búsqueda de un amor verdadero.
La verdad es que no se puede pasar por alto la naturaleza de los Ideales y de los idealistas.
Los IDEALES, cuando lo son de manera genuina, ejercen por sí mismos una enorme fuerza de atracción hacia lo superior. Son capaces de generar una energía que empuja desde abajo y que atrae desde arriba, que motiva y que inspira.
Los IDEALISTAS poseen dentro de sí, de forma innata, la gran vocación de servir al Ideal que libremente han aceptado en su corazón. Perciben la fuerza de un Ideal como un incontenible deseo de colaboración con sus postulados. Ese deseo de ayudar se extiende a las personas susceptibles de beneficiarse de la existencia y de la acción del Ideal que representan.
Todos sabemos que la vocación es una profunda inclinación interna hacia una actividad, profesión o modo de vida específico. Una llamada (del latín vocare) que proporciona sentido y autorrealización, y que otorga una motivación de acción que trasciende la mera obligación.
Pero las vocaciones, además de tenerlas, hay que ser capaces de descubrirlas, y lo suficientemente valientes para luchar por vivirlas.
El Ideal llamado Nueva Acrópolis es un Ideal que ofrece la posibilidad de regeneración espiritual, que también ofrece la posibilidad de descubrir y vivir la propia vocación, que nos permite acercarnos a las cumbres del saber y caminar en armonía con el sentido de la vida.
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Que nunca perdamos la fuerza de los ideales ni el valor de vivirlos cada día. ¡Feliz aniversario!
Motivador e Inspirador!!
Que cumplamos muuuuuuchos más !!
Zorionak!
Feliz Aniversario! Gracias por haber creado y sostenido este espacio de aprendizaje de posibilidad y de ejecución.
Que todos los espíritus encuentren este lugar para poder construirse de tal forma que logremos salir de la regeneración y llegar a la Fuente.
Abrazos de gratitud!
Que dicha poder participar y vivir este maravilloso sueño. Formar parte de este Ideal
¡¡¡¡¡ Feliz Aniversario !!!!!
Gracias por su bella enseñanza que expandieron mi conciencia y transformaron mi manera de ver la vida. La verdadera filosofía no solo cambia la mente; también transforma el corazón. ¡Feliz aniversario!
Una bonita y gran labor. Felicitaciones a todos quienes hacen posible este sueño, día a día. Mi reconocimiento y admiración