Simbolismo de… el zodíaco

Autor: M.A. Carrillo de Albornoz y M.A. Fernández

publicado el 25-08-2020

Es uno de los símbolos más universalmente extendidos, a pesar de su complejidad. En casi todos los países y tiempos es igual, con su forma circular, las doce subdivisiones, los signos correspondientes y la relación con los siete planetas. Es a la vez un símbolo por sí mismo y un conjunto de símbolos particulares, cuyas significaciones varían según las diversas relaciones que mantienen entre sí.

Simbolismo del zodíacoPara el gran público y las personas no entendidas en Astrología, el tema de las grandes eras zodiacales es particularmente seductor porque hace intervenir a las estrellas, y nada hay tan espectacular ni tan bello como las resplandecientes constelaciones visibles en el cielo. Sin embargo, las estrellas propiamente dichas son uno de los factores menos estudiados en la Astrología occidental. Los únicos conocimientos confirmados por la ciencia tradicional se sitúan dentro de una estructura interna del Sistema Solar: son los ciclos de los planetas en el Zodíaco. Ahora bien, el Zodíaco sólo expresa las relaciones de la Tierra con el Sol, es la estructura solar por excelencia, en el sentido en que el Sol es para nosotros el centro, el principio de toda medida. El gran filósofo Heráclito lo constataba así: “El Sol, que dirige las revoluciones periódicas y las vigila, delimita, distribuye, suscita y manifiesta las metamorfosis y las estaciones que todo lo aportan”.

El origen de la estructura zodiacal es en efecto la “Rueda del Sol”, es decir, la rueda de las estaciones. Así es como se dibuja en el cielo, desde la más remota antigüedad, la cruz de los solsticios y de los equinoccios, cuya medición es tan precisa, que sigue sirviendo de fundamento para los puntos de referencia de la Astronomía moderna. Es a partir de esta estructura como nacen los doce signos zodiacales, cuyo significado simbólico está en relación con los doce meses y las cuatro estaciones. Los 30 grados zodiacales que siguen al punto equinoccial de primavera, han sido llamados “Aries” para simbolizar el empuje de la Naturaleza y de la vegetación al finalizar el invierno. Los 30 grados que suceden al solsticio de verano fueron simbolizados por el cangrejo “Cáncer” porque el Sol se va de nuevo hacia atrás, y la savia, que corresponde al elemento Agua, hincha las plantas y los frutos. Los 30 grados siguientes recibieron el nombre de “Leo” porque el Sol, como un león, está en la cima de su potencia y hace que toda la vegetación madure, y los 30 grados que suceden al equinoccio de otoño fueron llamados “Libra” porque este mes equilibra la duración de los días y las noches. Finalmente, los 30 grados que siguen al solsticio de invierno están simbolizados por “Capricornio”, cuyo planeta regente es Saturno, el poder en la sombra, que trabaja para el futuro renacimiento de la primavera.

Oficialmente, los primeros símbolos zodiacales identificados aparecen en Babilonia sobre unos mojones llamados “kudurrus” que datan del siglo XIV a.C. Se han reconocido sobre ellos los signos de Aries, Leo, Acuario, Géminis, Escorpio, Sagitario, Capricornio y Virgo.

También existen hermosas representaciones de Tauro y de Leo, tachonadas de estrellas, en el techo de la tumba egipcia de Seti I. No hay duda alguna de que estos zodíacos primordiales están inscritos dentro de la estructura misma de la relación astronómica Tierra-Sol; por tanto, su influencia aparece tan real en nuestros días como en cualquier otra época.

El Zodíaco es una estructura eterna y sólo ha podido ser inventado en el sentido romano de esta palabra, es decir “redescubierto”, bien sea por intuición o por aprendizaje. La investigación histórica podrá referirse a detalles, pero no a los arquetipos en sí, que pertenecen al mundo de las ideas perennes.

Créditos de las imágenes: James Lee

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