En contra de la versión cinematográfica de la película “Gladiador”, seguramente Marco Aurelio murió por una gran epidemia de peste en Centroeuropa.
Cuando el emperador y filósofo estoico se sintió enfermo y a punto de morir, recibió en la cama al centurión que iba a recibir órdenes. Era durante una de sus campañas contra los germanos. Y, en vez de darle órdenes, el emperador le dijo una sola palabra:
—Ecuanimidad.
Volvió el rostro al otro lado, se cubrió con la sábana y se abstuvo de comer y de beber hasta que la vida se le fue del cuerpo.
Había dejado por escrito este pensamiento:
«No desprecies la muerte, sino mírala con agrado; porque incluso la muerte es una de las cosas que la Naturaleza quiere».
Créditos de las imágenes: Ptyx
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