Simbolismo de… el viaje

Autor: M.A. Carrillo de Albornoz y M.A. Fernández

publicado el 25-07-2020

Desde el punto de vista simbólico, el viaje no es sólo la mera traslación en el espacio, sino la tensión de la búsqueda y el cambio, que determinan el movimiento y la experiencia derivada del mismo. Los héroes son siempre viajeros. El viajar, según Jung, es una imagen de la aspiración, del anhelo de búsqueda nunca saciado del hombre por encontrar el propio origen, por conocer sus padres originales y la patria perdida. Señala también este autor que el objeto del viaje es el hallazgo de la madre perdida, pero también, inversamente, se podría decir que es una huida de la madre para poder volar solo.

Simbolismo del viajeViajar es buscar, pero el verdadero viaje no debe ser nunca una huida ni un sometimiento, sino una evolución. Por ello dice R.Guénon que las pruebas iniciáticas toman con frecuencia la forma de “viajes simbólicos”, representando una búsqueda que va de las tinieblas del mundo profano (la madre o el inconsciente) para alcanzar la luz de la verdad. Las pruebas que se suceden en cada etapa del viaje son ritos de purificación para dar paso a la luz de la verdad.

Con frecuencia, el simbolismo del llamado “Viaje nocturno por el mar” procede de la antigua noción de que el Sol, durante la noche, atravesaba los abismos inferiores experimentando una muerte simbólica, seguida de una resurrección al amanecer el nuevo día. Ese abismo era asimilado a las aguas del océano infernal o lago subterráneo del más allá.

Generalmente, todos los dioses navegantes son símbolos solares. Durante su viaje suelen estar encerrados en un cofre o arca (símbolo del seno materno) y se ven amenazados por diversos e innumerables peligros. Este viaje se produce siempre en dirección opuesta a la marcha diurna del Sol. Frobenius relata los avatares de esta aventura esencial: el héroe suele ser devorado por un monstruo marino, que viaja con él en su interior hacia Levante. Durante su viaje, el héroe enciende un fuego en el vientre del monstruo y, como siente hambre, corta un pedazo de su corazón para comer. Poco después observa que el pez toca tierra y comienza entonces a cortar la carne del animal para abrirse camino al exterior. A menudo el héroe libera a todos los que antes habían sido devorados por el monstruo, que huyen con él. Esta historia, en sus rasgos esenciales, se transforma en multitud de leyendas y cuentos populares que recogen el encierro, la decoración, el encantamiento y la liberación, que aparecen siempre. Es una suerte de descenso a los infiernos similar a los narrados por Virgilio y Dante, es decir, una inmersión en el subconsciente.

La salida del viaje expresa la resurrección y superación de la muerte, la salida del sueño. Símbolos similares los encontramos en la Biblia con la historia de José en el pozo donde le sumieron sus hermanos o la de Jonás en el vientre de la ballena, citado modernamente en el famoso cuento de Pinocho de Collodi, uno de los relatos más populares para los niños, recogido en la preciosa y aleccionadora película de Walt Disney

En definitiva, el riquísimo simbolismo del viaje se resume por tanto en una búsqueda de la verdad, de la paz, de la inmortalidad, del propio origen que es nuestro centro espiritual. Por lo cual estudiar, investigar, vivir intensamente lo nuevo y más profundo son distintas modalidades de viajar.

Créditos de las imágenes: Jake Blucker

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