Simbolismo de… el arco iris

Autor: M.A. Carrillo de Albornoz y M.A. Fernández

publicado el 25-01-2020

Los seres humanos siempre se han sentido asombrados y atraídos por los fenómenos meteorológicos naturales, sobre todo por los que observan cuando contemplan el mar o el cielo, y el arco iris es, sin duda, uno de los fenómenos más hermosos que podemos contemplar. Desde siempre fue considerado como una señal divina, una señal de esperanza, y por eso este portentoso arco expresa la unión, la relación y el intercambio de mensajes entre el cielo y la tierra. Los seres humanos siempre admiraron sus mágicos y brillantes colores, quedando maravillados ante su aparición en el horizonte que les anunciaba el cese de la lluvia y el fin de la tormenta.Símbolo arco iris

La Biblia nos cuenta en el Génesis el mito de que el arco iris hizo su aparición cuando, después del diluvio universal, el Señor estableció un pacto con el patriarca Noé diciéndole que nunca más volvería a inundar la Tierra. Como señal de esta alianza apareció en el cielo el primer arco iris, que desde entonces quedó también como una posibilidad de relacionarse los humanos con los dioses. De Champeaux nos ofrece un admirable comentario de este texto bíblico que refleja el agudo sentido de los símbolos: “El arca de Noé defiende a sus ocupantes contra el peligro de las aguas del abismo inferior, y el arco iris los defiende contra el peligro de las grandes aguas de lo alto. Esos dos arcos tendidos por la misericordia de Dios se juntan por sus extremidades y determinan una especie de gracia permanente que es el huevo del nuevo mundo.” Es curioso que a una altitud suficiente, por ejemplo cuando se viaja en avión, el arco iris se puede observar como un círculo completo, símbolo de la perfección de lo divino.

La capacidad de asombro y la imaginación del ser humano hicieron que muchas de las manifestaciones del arco iris se convirtieran en mitos. En Escandinavia este puente celeste es el Bifrost, el camino luminoso, y en Japón es el puente flotante del cielo. En la mitología nórdica las walkirias utilizaban el arco iris para descender a los campos de batalla y recoger a los héroes muertos en combate para conducirlos al Walhalla. La escala de los siete colores por la cual Buda vuelve a descender del cielo es también un arco iris. Esta misma idea está presente desde Irán a África y de América a China, como también en Indonesia o en Japón. En el Tíbet, el arco iris no es el puente mismo, sino el alma de los soberanos que se eleva hacia el cielo, lo cual nos remite a la noción del pontifex, el constructor del puente. Existe un lazo etimológico entre el arco iris y el cielo, cuyo nombre bretón kanevedenn deriva del celta kambonemos, que significa curva celeste. Esto queda patente también con la denominación francesa actual: arc-en-ciel.

En la mitología griega, el arco iris es un camino extraordinario por el que un precioso ángel alado -la diosa Iris- viaja portando noticias, mensajes y advertencias de los dioses a los héroes y a los hombres. Ella es la mensajera más rápida de la que se valen los dioses cuando tienen que enviar sus advertencias y recados a los seres humanos. Viaja a la velocidad del viento de una a otra parte del mundo e incluso del inframundo. Suele llevar una jarra con agua con la que alimenta a las nubes y el caduceo de Hermes, el también emisario divino sagaz e ingenioso que se mueve libremente entre el cielo y la tierra portando los mensajes más secretos (herméticos).

Por otra parte, hay que tener en cuenta que no siempre el arco iris es portador de buenas noticias, pues a veces, para algunos pueblos, puede preludiar desgracias y desórdenes en la armonía del universo. Para los pigmeos es la peligrosa serpiente del cielo y les parece verlo como un arco formado por dos temibles serpientes soldadas. Para los incas es la corona de plumas de Illapa, dios del trueno y de las lluvias; a Illapa se lo considera como un ser cruel e irritable y, por esta razón, los antiguos peruanos no osaban mirar el arco iris y se tapaban la boca con la mano si lo veían aparecer.

Lo cierto finalmente es que, para la mayoría de los pueblos que conocemos, el arco iris es un buen augurio y, para nuestra civilización occidental, la diosa Iris que lo representa es el heraldo de un cambio favorable y esperanzador para la humanidad.

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