Simbolismo de… el rey

Autor: M.A. Carrillo de Albornoz

publicado el 25-03-2026

El rey simboliza generalmente al hombre como ser humano universal y arquetípico. De ahí que todos puedan ser llamados rey o reina en los momentos culminantes de su trayectoria personal a lo largo de su vida. A nivel político, el rey representa simbólicamente la unidad y el orden de un estado en la persona visible y real que lo representa.

El rey se concibe también como una proyección del Yo superior, un ideal a realizar. En este caso no tiene ninguna significación histórica ni cósmica, y se convierte en un valor ético y psicológico. Su imagen representa los deseos de autonomía, de gobierno de sí mismo, de conocimiento integral y de conciencia. En este sentido, el rey es, como el héroe, el santo, el padre y el sabio, el arquitecto de la perfección humana y moviliza todas las energías espirituales para realizarse.

simbolismo de el rey

Desgraciadamente, esta imagen ideal del hombre como rey puede llegar a pervertirse si se convierte en un tirano. Este sería la expresión de un instinto de poder mal controlado, no dirigido por el Yo superior.

Derivaciones del simbolismo del rey se hallan por su correspondencia con el oro y el Sol, con los que puede identificarse, implicando la idea de que el rey es el hombre asumido por lo solar, llevado a las condiciones ideales de lo áureo, es decir, “salvado” y eternizado. La idea de inmortalidad pasó de los dioses a los monarcas, y sólo más tarde se hizo extensible a los héroes y luego al resto de los humanos, cuando éstos lograron la “corona” por las conquistas vinculadas a la ley moral.

El amor tiene también una parte importante en el simbolismo de la realeza, ya que se conceptúa como una de las formas más evidentes de culminación en la vida humana. El rey y la reina juntos constituyen la imagen perfecta de la hierogamia, el matrimonio sagrado del Cielo y la Tierra, del Sol y la Luna, del oro y la plata, y del azufre y el mercurio. También, según la doctrina de Jung, de la conjunción espiritual que se produce por la unión armoniosa de la conciencia con el inconsciente.

El título de rey se concede a lo mejor de cada especie; por ejemplo, el león es entre los animales el rey de la selva; el águila en el aire la reina de las aves, el oro el rey entre los metales, y el diamante entre las piedras preciosas.

El “rey anciano”, como Dhritarashtra –el viejo monarca de la epopeya védica–, el rey Lear y todos viejos reyes de los cuentos y leyendas folklóricos, simbolizan la memoria del mundo, el inconsciente colectivo en su forma más amplia.

En China, el carácter “wang” que designa al rey, está formado por tres trazos horizontales paralelos: el cielo, el hombre y la tierra, ligados en el centro por un trazo vertical. Este papel intermediario del hombre, cuya naturaleza procede del cielo, resume la significación del rey y de su poder. El wang se identifica con el eje del mundo (el wang-tao o camino real), al mismo tiempo que el t’ten-tao es el camino del cielo. El rey ordena y reparte en su imperio los días y las estaciones, el ritmo y la armonía celestes. Su papel de regulación se extiende desde el dominio cósmico al social en su reino. Para finalizar, diremos que en el rey se concentran a menudo los rasgos del padre y el maestro, del sabio, el guerrero y el héroe.

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