Entrevista a Jorge Ángel Livraga en TCS Noticias

Autor: Lucia Helena Galvão

publicado el 05-01-2026

Entrevista al Profesor Jorge Ángel Livraga en el programa “Frente a Frente”[1] de TCS Noticias (Telecorporación Salvadoreña), en El Salvador – abril 1991

Intervienen:

Ricardo Rivas[2] – Entrevistador TCS

Guisela Bodewig – Entrevistadora TCS

 

Debemos plantearnos si estamos usando las redes, o son ellas las que nos están usando a nosotros, entregándoles el control de nuestra atención, de nuestras emociones y, en definitiva, de nuestro tiempo vital.RR:   Buenos días, Profesor. Es un gusto tenerlo en nuestro programa.

JAL:  Buenos días, muchas gracias.

RR:   En primer lugar, quisiéramos iniciar nuestra charla de esta mañana conversando sobre el significado de esta asociación Nueva Acrópolis: ¿Qué objetivos lleva? Y ¿cómo es la historia de esa asociación en nuestro país?

JAL:  Nueva Acrópolis es una asociación sin fines de lucro. No es política, no es religiosa, simplemente trata de reverdecer la filosofía a la manera clásica. No la filosofía como una de las tantas disciplinas, sino como algo integral, una búsqueda, una actitud de búsqueda ante la ciencia, las religiones, las artes, etc. Nueva Acrópolis tiene tres principios fundamentales: el primero es promover el ideal de una fraternidad universal sin diferenciación social, étnica, económica, etc.; el segundo es el estudio comparativo de las religiones, las ciencias, las artes y las filosofías; y el tercero es desarrollar y proyectar el potencial interior del ser humano, su parte de voluntad, de tal suerte que se pueda autorrealizar como aquello que soñaba Platón.

RR:   ¿Qué tiempo tienen ustedes de estar funcionando? ¿Cuáles han sido los resultados más satisfactorios para ustedes?

JAL:  En el mundo 33 años, aquí en El Salvador 2 años, aproximadamente. En cuanto a resultados satisfactorios, haber podido encauzar a muchos jóvenes. Hay que ver que los jóvenes en la actualidad, a pesar de lo que muchos opinan, son tan buenos o mejores que los jóvenes de todos los tiempos.

GB:  Veíamos en el reportaje especial, previo a nuestra entrevista, que Nueva Acrópolis busca los valores permanentemente ¿A través de qué o de quiénes es esa búsqueda?

JAL:  A través de los grandes pensadores de la humanidad —no importa que hayan sido de oriente o de occidente, antiguos o actuales—, buscamos valores permanentes. La definición de lo clásico no es que sea viejo; lo clásico es aquello que permanece, que perdura durante un tiempo, que puede inspirar a varias generaciones más allá de las modas, de las costumbres.

GB:  ¿Pretende también Nueva Acrópolis rescatar los valores espirituales, éticos y estéticos? ¿Cómo?

JAL:  Sí. Soy un historiador y filósofo, y, del estudio de la historia se desprende que hay una serie de ciclos, en los cuales hay edades medias que van separando los otros momentos que serían más luminosos o urgentes, y que, tal vez, estemos a las puertas de una nueva edad media, de una nueva lucha de todos contra todos, de un derrumbe de los valores que hasta ahora hemos creído válidos. Lo estamos viendo incluso en la desintegración política de la URSS, en los enfrentamientos que existen en todo el mundo, y creemos que Nueva Acrópolis puede ayudar a formar ese módulo de supervivencia para poder hacer que los jóvenes estén más allá del odio, estén más cercanos al amor.

RR:   ¿Estos elementos de juicio, estas valoraciones son aplicables indistintamente para las sociedades europeas y latinoamericanas, por ejemplo?

JAL:  Si, completamente, puesto que nosotros no nos dirigimos a la sociedad sino al ser humano.

RR:   ¿Es la crisis de valores en estos momentos que estamos viviendo a nivel mundial, más grave o menos grave en nuestras sociedades de la América Latina en comparación con otras sociedades?

JAL:  La crisis de valores es muy parecida. Donde hay una diferenciación es tal vez en el potencial económico, o en el aprovechamiento de los recursos naturales y humanos. Pero la crisis de valores, el comportamiento del ser humano ante los problemas y ante las posibles soluciones es muy parecido en todas partes.

GB:  Profesor, háblenos sobre la “Nueva Era”. ¿Es este un fenómeno propio de nuestra época? ¿Ha tenido o conocido la historia otros similares?

JAL:  En toda la historia ha habido eras diferentes. Se habla de la nueva era como de la Era de Acuario, dentro de la proyección astrológica. Esta Era de Acuario comenzó aproximadamente en los años 50 del siglo XX y se prolongará unos dos mil años.

Por lo general, el ser humano es optimista y siempre cree que las nuevas eras son mejores que las anteriores. Por eso tal vez festejamos los principios de año con champán, con ruido, con gritos, con felicitaciones entre nosotros. Pero no es seguro que sea mejor que el que pasó. Eso depende del esfuerzo humano, del esfuerzo de cada uno de nosotros. Alguien dijo en la antigüedad que los astros inclinan, pero no obligan. De alguna manera, lo fundamental es la actitud del ser humano ante su propio destino.

GB:  ¿Y qué tienen en común estas épocas de transición?

JAL:  Son diferentes, lo que tienen en común es una relación con el ser humano y con las facetas de posibilidades del mismo. Cada una de estas eras le daría facetas diferentes. El ser humano puede desarrollar más su voluntad, su intuición, su inteligencia, sus emociones, etcétera. La que viene, la era en la cual estamos entrando, desembocará, tal vez, en un mayor desarrollo de la intuición, pero mientras tanto, Acuario tiene una primera etapa que sería de hielo, una etapa muy dura, muy fuerte, en donde los enfrentamientos son y serán muy grandes, y donde puede producirse una nueva edad media. Cuando yo hablo de una nueva edad media no me refiero a que vuelvan los caballeros y las damas, como conocemos en los castillos europeos, sino más bien una mentalidad y una actitud de tipo medieval. Una actitud que ya hemos visto incluso en la actual guerra del Golfo, de la que estamos saliendo, en donde una serie de fundamentalismos, de fanatismos se han presentado. Yo he estado en el Medio Oriente hace poco, y he visto cómo se llamaba a la guerra santa, y la manera como los prejuicios que creíamos completamente sepultados volvieron de nuevo, incluso contra la mujer, contra que la mujer pueda conducir un automóvil, o una bicicleta, o pueda hacer cualquier cosa. La mujer según el concepto fundamentalista está hecha nada más que para tener hijos y para cuidar de su hogar. Eso es algo que nos sorprende a quienes fuimos formados en otras disciplinas un poco más intelectuales. Sin embargo, estas corrientes se están apoyando hoy en mil millones de personas.

RR:   Hay gente que piensa que la crisis del ser humano en estos momentos es precisamente por la falta de un Ideal. ¿Cuál es el concepto de Ideal para usted?

JAL:  El concepto de Ideal lo tomaría de lo que dice Platón. Es un arquetipo, algo que todos queremos alcanzar, lo mejor que podemos imaginar todos. Todos tenemos un ideal común y también tenemos un ideal individual, porque en Nueva Acrópolis tratamos de resaltar la importancia del individuo. Creemos que gran parte de los problemas que han ocurrido en este siglo veinte se debe a la masificación; nos hemos olvidado de que no somos iguales, de que somos diferentes, que somos hermosamente diferentes y que podemos aprovechar esas diferencias para complementarnos los unos con los otros.

RR:   ¿Y se han hecho esos ideales comunes ideales propios en el ser humano? ¿Podría ser parte de la crisis eso?

JAL:  Si, parte de la crisis. Además, el egoísmo, porque cuando un ideal deja de ser un ideal se convierte en un fanatismo, en algo cerrado, en algo exclusivo, que combate a todo lo que no participe de este ideal, o pseudo ideal.

RR:   ¿Cuál es el concepto que usted tiene del ser humano?

JAL:  Para nosotros el ser humano es una parte muy importante de la naturaleza, pero no es el amo de la naturaleza. Precisamente los problemas ecológicos que estamos enfrentando hoy son por esa falsa idea de que el ser humano es el amo de la naturaleza, porque puede eliminar animales, vegetales, todo lo que fuere porque tiene una especie de derecho divino sobre la naturaleza, cuando, en verdad, es una parte más del universo y debe comportarse de una manera correcta para poder sobrevivir dentro de ese universo.

GB:  El valor a la vida, hay mucha gente que lo ha perdido. ¿Cómo vencer esto? ¿Cómo superar el valor de la vida?

JAL:  El valor de la vida es también en función de aquello que hacemos y de aquello que soñamos. Si consideramos que la vida es simplemente la vida física o consiste simplemente en satisfacer las necesidades biológicas, evidentemente estaremos siempre pendientes de los objetos materiales. Pero si consideramos la vida como algo trascendente, si consideramos al ser humano como algo que está más allá de su mero cuerpo, entonces vamos a poder recrear una actitud filosófica y espiritual.

RR:   Los problemas del consumismo, la falta del compromiso, el hedonismo —que es uno de los grandes males de nuestro siglo—, ¿se podrán cambiar con una transición pacífica en el interior del ser humano, o tendrá que venir una nueva era o una nueva edad media?

JAL:  No lo sé, yo no soy profeta, pero me imagino que esa transición tiene que partir también del centro de cada ser humano. No puede ser por decreto, evidentemente. Yo creo que la educación tiene mucho que ver en todo esto. No basta con dar a la gente elementos o herramientas, hace falta enseñar a usar esos elementos y herramientas.

RR:   Los valores espirituales para este cambio, ¿qué importancia les da usted?

JAL:  Los valores espirituales son los eternos, los de siempre; considero que son de suma importancia.

GB:  El occidental ha perdido —o parece haber perdido— la fe en su visión del mundo y parece necesitar nuevos valores. ¿Qué opina usted?

JAL:  Si. Para eso estamos trabajando. Aunque también estamos en Oriente, en Japón, en India, y en el Medio Oriente, estamos trabajando sobre todo en la parte occidental, en Europa, en América —sea América Latina o Estados Unidos y Canadá— para recrear estos valores fundamentales que ciertamente en Occidente se han perdido bastante.

GB:  Aunque la visión del mundo y los valores propuestos por la Nueva Era pudieran parecer nuevos, ¿no será más bien un resurgimiento de antiguas tradiciones?

JAL:  Si, son un resurgimiento. Las cosas no son eternamente nuevas- Ese es otro mito que hemos obtenido en el siglo veinte, desgraciadamente: el creer en una eterna creación, o sea que siempre vendrían cosas nuevas. Las cosas no son siempre tan nuevas… Hay cosas nuevas —como puede ser la televisión—, pero ¿en qué sentido es nueva? Es nuevo como medio de difusión, pero no en cuanto a nuestras ideas. Simplemente, en lugar de hablar en las plazas como hablaba Sócrates, o en lugar de en las radios como se hacía hace 50 o 60 años, estamos hablando por algo más sofisticado, mejorado, que puede llegar a mayor cantidad de gente. Pero lo importante no es eso, lo importante es lo que decimos, y a su vez la actitud de las personas que en estos momentos nos están viendo y nos están escuchando. Ultérrimamente lo importante es la actitud humana.

RR:   Se dice que la música ‘new age’ es un catalizador fisiológico para el organismo, y un relajante mental por excelencia ¿Esto es parte de la propaganda, o es realmente algo científicamente comprobado?

JAL:  No, no está científicamente comprobado. Puede ser una forma de propaganda o no, pero lo que sí está científicamente comprobado es que cierto tipo de música clásica, incluso los valses vieneses, llegan a dulcificar el carácter de los animales y que la música clásica es beneficiosa incluso para el crecimiento de las plantas, cosa que hasta hace muy poco no conocíamos. dado la falta de elementos técnicos.

RR:   Frente a esta invasión de distintos géneros musicales que sobre todo nos vienen, principalmente, de países como los Estados Unidos, y en Europa, Inglaterra y un poco los países nórdicos, ¿es esta, o podría ser esta una respuesta a lo que muchos buscan…? Usted sabe que cuando las personas viven en un país con muchísima tensión como el nuestro, lo que menos se necesita es violencia, no solamente verbal sino también musical. ¿Podría ser la música ‘new age’ una buena alternativa para nuestros conciudadanos?

JAL:  Tal vez, no lo sé, pero sigo insistiendo en que tal vez una música clásica, una música de otro tipo más suave… e incluso el registro del canto de los pájaros, el sonido de las olas podría ayudar mucho a bajar esas tensiones, a bajar esas violencias, porque nuestro joven está acosado por todas estas cosas. A nuestros jóvenes se les enseña una serie de héroes ‘entre comillas’, del comic, que son héroes violentos. Son héroes que van rompiendo cosas, que disparan como cualquiera. El niño nace y crece en ese ambiente; luego, músicas estridentes, cacofónicas, a veces relaciones familiares que no son del todo armónicas, y luego las noticias también a veces exageradas de las violencias en todas partes, hace que el niño se acostumbre a ver esto. En Europa —no sé cómo habrá sido acá— se ha seguido la Guerra del Golfo como quien sigue un partido de futbol, exactamente igual, como la cosa más normal del mundo, completamente deshumanizado, bien a través de la pantalla de televisión, escuchando la radio o en conversaciones. Nadie pensaba en los que morían. La gente estaba junto a los televisores y junto a las radios siguiendo el desarrollo de la Guerra del Golfo, pero igual que un partido de fútbol o de rugbi.

GB:  ¿Qué piensa sobre la visión que tiene la “Nueva Era” sobre el futuro, que tiende a verlo como una era de concordia y fraternidad universal?

JAL:  Pienso que es un escapismo. Es un escapismo pensar que todo va a ser bien, que todo va a ser armónico, cuando vemos en la realidad que cada vez las cosas empeoran; eso es mentira, es ver una realidad que no existe. Yo viajo por todo el mundo desde hace 20 años; cada año veo que los pueblos necesitados están más necesitados. Hay enfermedades que se habían olvidado prácticamente y están volviendo otra vez, ya sea la mosca tse-tsé en África, el problema del cólera en Perú, en Ecuador, en Colombia… No es precisamente un lecho de rosas en el cual estamos. Hay guerrillas en muchos países, hay atentados incluso en Europa, que está plagada de terroristas, hay guerras terribles como la que acabamos de pasar, y otras que se estarán preparando. De tal suerte que yo no veo, francamente, desde mi punto de vista, que esto vaya hacia la paz, la concordia y el amor. Si, al final será la paz, la concordia y el amor, pero vamos a tener que evolucionar mucho, vamos a tener que vencernos a nosotros mismos y a vencer muchas dificultades, y tener el valor de asumir nuestras dificultades.

Si un hombre está enfermo, y niega estar enfermo, nunca toma remedios. Ese es tal vez el gran peligro que tenemos hoy en día: el estar enfermos y creer que no estamos enfermos. El esperar que la paz, la concordia vengan de la mano de misteriosos gurús, o maestros, o rayos cósmicos, platillos volantes. Entonces con eso evadimos nuestra propia responsabilidad histórica. Y sabemos que el hombre siempre ha tenido que construir su propia historia, nunca se la construyó nadie.

GB:  ¿Cuál deberá ser, entonces, la actitud de todos nosotros, bajo su punto de vista, para encontrar la paz?

JAL:  Desde mi punto de vista, encontrar primero la paz interior; de alguna manera, dejar de pelear dentro de nosotros mismos. Nosotros estamos constituidos de emociones, de mente, tenemos un espíritu, un observador silencioso dentro de nosotros. Lograr un poco de armonía en nuestro interior y luego transmitir también esa armonía a quienes nos rodean. Hay gente que quiere pacificar continentes y se pelea con su esposa y con sus hijos. Creo que lo mejor es empezar por obtener un poco de paz en la familia, un poco de paz en el trabajo, un poco de paz en la universidad, y entonces así se irá progresando, poco a poco, pero con paso firme y seguro.

RR:   Entonces ¿está de acuerdo que la paz interior únicamente viene a través de la paz espiritual?

JAL:  Bueno, únicamente, no. La paz espiritual también tiene sus condiciones. Las condiciones son la forma de vida que nosotros tenemos. No podemos tener paz espiritual si estamos demasiado constreñidos a una serie de necesidades. Es utópico pedirle a un hombre que se dedique a la espiritualidad y al ideal cuando no tiene qué comer… o se lo está comiendo el cólera. Es evidente que también hay que preparar determinados elementos físicos, elementos higiénicos, que puedan permitir al ser humano encontrarse consigo mismo.

RR:   Hemos visto que usted ha traído varios libros que son parte de su obra, y quisiera preguntarle ¿son libros históricos o son libros donde se mezcla la filosofía y la historia?

Entrevista El SalvadorJAL:  Hay un poquito de todo. Por ejemplo, este que se llama “Tebas”, es un libro de historia sobre Egipto, sobre la ciudad Tebas, que no se llamaba así. Tebas tomó el nombre de una ciudad griega. Antes se llamaba Uaset. Hay otro acá que es “El Teatro Mistérico en Grecia – La Tragedia”, me he basado en Esquilo para escribir esto. Aquí hay una novela de tipo histórico sobre la vida en la Atlántida: “Ankor el Discípulo”. Hay un libro que recrea un poco una especie de ciencia ficción, que es “Moassy”. Moassy es un perro, que un día lo encuentra una especie de alquimista, un sabio, y lo transforma en hombre, y él es un hombre, pero en el fondo sigue pensando como un perro. Y entonces, a través del libro se ve qué piensa un perro de nuestra humanidad, qué piensa un perro de nuestras ideas políticas, económicas, etc. Aquí está “El Alquimista”, un alegato en contra de la persecución de la inquisición; trata de la vida de Giordano Bruno… etcétera.

RR:   Usted sabe que cuando la ciudadanía en general habla o escucha hablar sobre filosofía, de ciencias ocultas, o de teorías orientales, inmediatamente pone una barrera y de hecho es un lenguaje demasiado complicado, difícil de entender. Solo aquellos que han tenido estudios de filosofía, de letras o de ciencias , lo pueden hacer. ¿Qué tan fácil es entender sus libros, Profesor?

JAL:  Creo que es bastante fácil porque como dije ayer en una conferencia: filósofo se nace. Todo el mundo nace filósofo, todo el mundo nace preguntando, y el filósofo es el que busca la verdad, busca la realidad. Dije ayer que ninguna universidad puede hacer filósofos y estos libros están escritos de manera muy sencilla, muy simple, y cualquier persona -de cierta cultura obviamente-, los puede entender perfectamente. En el caso de “Moassy”, lo puede leer un niño; está hecho para eso.

GB:  ¿Qué piensa sobre la reencarnación?

JAL:  Yo creo en la reencarnación. Creo que todas las cosas son cíclicas, que después del día viene la noche, después del invierno el verano, de la época de sequía a la de lluvia. Creo que —de alguna manera— volvemos, y volvemos para poder perfeccionarnos cada vez más. Es muy difícil encontrar a alguien que esté absolutamente satisfecho de lo que ha hecho en la vida. Sí, yo estoy satisfecho de lo que he hecho en la vida como filósofo, pero también, a veces, me hubiese gustado ser pintor, me hubiese gustado ser cualquier otra cosa… Creo que esos deseos, que en oriente se llaman scandas, pueden provocar un retorno a la vida, otra vez y otra vez, hasta que todos los deseos sean saciados y ya no necesitemos más manifestarnos físicamente.

GB:  ¿Con esto da a entender usted que nosotros podemos haber tenido alguna vida pasada?

JAL:  Si. Creo que existe la posibilidad o la probabilidad filosófica de que hayamos tenido muchísimas vidas pasadas y también que vamos a tener muchas vidas futuras.

GB:  La idea de que el ser humano es parte integrante de la Tierra y de que la Tierra misma es un ser viviente ¿es una noción tradicional?

JAL:  Es una noción muy antigua: que todos los seres están vivos, que el universo está vivo. Hoy mismo, a las tres de la mañana la Tierra tembló un poquito. Ya sé que es por el desplazamiento de los escudos continentales, etcétera, etcétera… pero eso demuestra, sin embargo, que es un ser vivo. La Tierra ha pasado por momentos de glaciación, así como momentos de grandes calentamientos. La Tierra a veces está enferma —tiene fiebre—, otras veces le baja la temperatura… Lo que pasa es que le vemos una forma diferente y creemos que no está viva. Pero igual le pasaría a alguien que nunca vio un caimán, o que nunca vio un pez o una gaviota; podría pensar que eso es inexistente, dado que hace cosas que nosotros no podemos hacer.

GB:  ¿Por qué la cultura actual no responde a nuestras necesidades de explicación del mundo?

JAL:  De alguna manera porque ha sido manipulada por los políticos, y hemos abandonado la fuerza moral que antes tuvo la humanidad. En los últimos tiempos, en este siglo XX precisamente, han ocurrido dos guerras horrorosas, espantosas, donde no solamente murieron muchos seres humanos, sino que se destruyeron muchos elementos culturales y, sobre todo, se destruyeron esperanzas, se destruyeron formas de fe, y el ser humano evidentemente está afectado por todo eso. Va a tener que renacer de sí mismo, va a tener que salir de las cenizas como un ave Fénix.

GB:  El tema de la ecología y del medio ambiente es un tema que se ha puesto de moda últimamente. ¿Cómo trata este tema Nueva Acrópolis?

JAL:  Nueva Acrópolis trabaja en ecología de manera sencilla, simple. Tratamos de que los jóvenes amen las plantas, amen los animales, y luego salgan a trabajar para bien de ellos, desinteresadamente, como por ejemplo se hace en Italia, limpiando cuando se van los turistas; nuestros jóvenes limpian las playas, limpian los viejos templos, las esculturas, y lo hacen gratuitamente. Lo hacen simplemente con la satisfacción de hacer algo por el arte, de hacer algo por los demás.

Entrevista El SalvadorGB:  Para finalizar, ¿se podría decir que con la “Nueva Era” la humanidad de hoy se reconcilia con la humanidad de siempre?

JAL:  Si es que puede superar este momento, sí. Vuelvo a decir que yo no creo que el simple hecho de entrar a una nueva era nos mejore. Debemos primero mejorarnos y después entrar realmente a una era nueva que no solamente debe ser nueva, sino que debe ser mejor. A veces hablamos de lo nuevo, pero tenemos que ver también si va a ser mejor. Para que la humanidad sea mejor tenemos que ser mejores cada uno de nosotros, la suma de cada uno de nosotros hace una sociedad mejor.

RR:   Muchas gracias, Profesor.

JAL:  Gracias, muy amable.

 

Notas

[1] Programa de entrevista de Telecorporación Salvadoreña, un conglomerado de medios de comunicación salvadoreña fundado en 1985 donde se discuten los diferentes temas.

[2] Ricardo Rivas Larrave, fue el primer presentador de Frente a Frente: https://www.tcsahora.com/ricardo-rivas-el-primer-presentador-de-frente-a-frente/.

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Referencias del artículo

Artículo publicado originalmente en portugués en https://acropole.org.br/artigos/altruismo-a-essencia-do-verdadeiro-voluntariado/

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