Anécdotas filosóficas: Nasrudín enseña a dar y tomar

Autor: Juan Carlos del Río

Un día, el mulá Nasrudín vio una multitud reunida alrededor de un estanque. Un sacerdote con un enorme turbante en la cabeza se había caído al agua y pedía ayuda.

Nasrudín
Estatua de Nasrudín en Bukhara (Uzbekistán), cerca del lago Lab-i Hauz (Labi Hovuz).

La gente se inclinaba y decía: “¡Dame la mano, reverendo! ¡Dame tu mano!” Pero el sacerdote no hacía caso al ofrecimiento de rescatarlo, y seguía luchando con el agua y pidiendo ayuda.

Finalmente, Nasrudín dio un paso al frente: “Déjenme encargarme de esto”. Extendió su mano hacia el sacerdote y le gritó: “¡Toma mi mano!, venerable”.

El sacerdote agarró la mano de Nasrudín y este lo sacó del estanque.

La gente, muy sorprendida, le preguntó a Nasrudín el secreto de su estrategia.

“Es muy sencillo”, respondió. “Sé que este avaro no le daría nada a nadie. Entonces, en lugar de decir ‘dame tu mano’, le dije ‘toma mi mano’ y, efectivamente, él la tomó”.

Créditos de las imágenes: Ludo Kuipers

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