Ivan Supek

Iván Supek

Autor: Andrija Jončić e Ivančica Krivdić

«Lo que amenaza al florecimiento de la vida… no es ni la edad de hielo, ni los terremotos, ni un cometa, sino el hielo en nuestros corazones.»

Biografía

Ivan Supek, físico, filósofo, luchador por la paz y humanista croata, nació el 8 de abril de 1915 en Zágreb. Después de finalizar el bachillerato, Supek entró en la Universidad de Zágreb y empezó a estudiar Matemáticas, Física y Filosofía; continuó los estudios en Viena, París, Zúrich y Leipzig. Entre sus profesores en Zúrich estaban el físico Wolfgang Pauli y el psicólogo Carl Gustav Jung.

Ivan SupekEn 1940 Ivan Supek completó los estudios de doctorado en Física y Filosofía; su mentor fue el físico Werner Heisenberg, con quien continuó trabajando en la teoría cuántica de campos. Más tarde se dedicó a la investigación de la teoría de la conductividad eléctrica de los metales a bajas temperaturas. Es conocido por el descubrimiento de la ecuación diferencial para la conductividad eléctrica a esas temperaturas.

En 1941, en Alemania, fue detenido por la Gestapo, pero el profesor Heisenberg lo salvó de un destino incierto bajo el pretexto de necesitar un asistente sin el cual no podría realizar sus futuras investigaciones. Heisenberg seguiría siendo su mentor y amigo íntimo.

Durante la Segunda Guerra Mundial Supek se unió al movimiento antifascista y volvió a Zágreb. En 1944, en el Congreso de los trabajadores culturales de Croacia en Topusko dio una conferencia sobre la destructividad de la energía nuclear e hizo el primer llamamiento público contra el uso de armas nucleares, catorce meses antes de que fuera lanzada la primera bomba atómica en agosto de 1945.

Desde la aparición de la tecnología de los reactores nucleares, Supek fue un firme opositor de su desarrollo, según sus palabras, por tres razones: era demasiado fácil adaptarla al uso militar; los reactores no eran completamente seguros y su avería podría provocar una catástrofe global; los residuos nucleares eran una constante amenaza para el medio ambiente.

En 1946 Supek llegó a ser profesor de física teórica en la Universidad de Zágreb. Allí lideró un grupo de estudiantes con el que la Facultad de Física de Zágreb alcanzó un nivel europeo. En 1950 fundó el Instituto Científico Ruđer Bošković y fue su primer director. En 1958 fue expulsado del Instituto por la Comisión Federal Yugoslava de Energía Nuclear por su oposición a los planes de construcción de la bomba atómica.

En 1960 llegó a ser miembro permanente de la Academia Croata de las Ciencias y las Artes. En el mismo año fundó el Instituto de Filosofía de la Ciencia y la Paz como un departamento de lo que entonces era la Academia Yugoslava de las Ciencias y las Artes. Fue uno de los fundadores de la Sociedad de Pugwash, organización mundial contra el armamento nuclear. En el simposio organizado en 1982 por la UNESCO y la Sociedad de Pugwash, Supek habló de la creciente responsabilidad de los científicos en nuestro tiempo, cuando los descubrimientos crean un enorme potencial para el bien o el mal.

En 1966 inició la publicación de la revista trimestral dedicada a la síntesis de la ciencia, el arte y la práctica social, Encyclopedia moderna, que reunió a científicos y artistas de lo que entonces era Yugoslavia. En 1969 llegó a ser rector de la Universidad de Zágreb.

En 1970, en Montreal, inició la fundación del Centro Interuniversitario de Dubrovnik (IUC) que hoy en día sigue uniendo más de 200 universidades miembros y también a numerosos científicos de todo el mundo, como ejemplo del espíritu universal de las ciencias y las artes. En 1970 se introdujo en el Centro el curso de Filosofía de la ciencia en inglés (el curso lo inauguró el 24 de octubre Werner Heisenberg con una conferencia sobre la relación entre la física y la filosofía).

Durante el período políticamente agitado en Croacia a principios de los años setenta, conocido con el nombre de «la Primavera croata», terminó en la lista de las personas públicas non gratas. Fue apartado por la fuerza de la vida pública y por ello, durante quince años no tuvo pasaporte y estuvo todo el tiempo vigilado por la policía.

A pesar de todo, el profesor Supek siguió activo y en 1974 fundó la Liga Internacional por la Paz y la Tolerancia. Entre sus miembros se encontraban el ganador del Premio Nobel Linus Pauling, Philip Noel-Baker y Aurelio Pecceiji – con la ayuda financiera de la ciudad de Philadelphia – compusieron la así llamada Declaración Dubrovnik-Philadelphia que serviría como base para el Congreso Mundial de los Humanistas que tendría lugar en 1976 en Filadelfia. El Congreso fue presidido por Supek que entonces fue elegido presidente de la Liga. La Declaración Dubrovnik-Philadelphia hace un llamamiento al desarme global y total, a una economía mundial compatible con la protección del medio ambiente, la justicia social y los derechos humanos.

Hasta el final de su vida el profesor Supek dio numerosas conferencias en varias universidades de todo el mundo y escribió más de doscientos artículos científicos, manuales de física, novelas históricas, ensayos filosóficos, dramas y comedias. Entre ellos destacan como los más conocidos: La teoría cuántica: la Física y la Filosofía, Filosofía-ciencia-humanismo, La inversión de Heisenberg en la comprensión del mundo, La ciencia y la ética, Las meditaciones históricas, Los fallos y las esperanzas, A finales del milenio, Reflexiones sobre la ciencia y la política, Los protocolos de La Haya, La religión y la filosofía.

Para Supek, el principal problema filosófico es la libertad y, consecuentemente, el establecimiento de la ética. No hay responsabilidad moral si la libertad no existe. La filosofía de Supek entiende la libertad y la igualdad en el marco de la unidad del hombre y la sociedad. Aunque los principios morales son universales y trascendentales, hay que entenderlos dentro del entorno cultural. Por eso se oponía a todas las explicaciones deterministas de la historia, especialmente a la prioridad de la materia como base de las relaciones sociales y de los procesos mentales, propia de Marx.

En Foundation of Justice, Grazer Philosophische Studien, 1981, Supek escribió: «Es importante que la libertad y universalidad humanas no se pierdan en cualquier intención…». Concluye sus consideraciones enumerando los principios de un mundo justo:

  • respeto de la historia y preservación de la vida humana,
  • confirmación de la igualdad humana,
  • extensión de la solidaridad a todas las personas,
  • liberación y confirmación de la personalidad humana,
  • búsqueda de la verdad,
  • adquisición de la bondad humana,
  • introducción de los principios morales en la vida cotidiana y en las normas legales.

No le gustaba «la escuela de Oxford» ya que creía que innecesariamente envolvían la filosofía en las «profundidades lingüísticas» de las que no sabían cómo desenvolverse. Sentía una fuerte antipatía hacia todas las ideas de la ciencia que en sus consideraciones y explicaciones de la investigación científica descuidaban el papel de la imaginación, ya que esta, en su opinión, era el eslabón crucial, en gran medida «responsable» de los descubrimientos científicos. Aunque a menudo tenía serias objeciones relacionadas con algunas filosofías que de una u otra manera se relacionaban con la ciencia, empezando por diferentes tipos de positivismo, hasta ciertas corrientes de la filosofía analítica, nunca abandonó su idea fundamental del apoyo mutuo entre la ciencia y la filosofía.

El académico Ivan Supek murió en su piso en Zágreb el 5 de marzo de 2007.

 

Fragmento de la entrevista que hizo el periodista Bojan Pečnik al profesor Supek el 11 de abril de 2006, publicado en www.vrijemeje.com tres años después, el 10 de abril de 2009.

Señor académico, ¿Ud. estudió y después hizo su doctorado en Leipzig, y su mentor fue Werner Heisenberg?

Estudié el primer curso de Física en Zúrich, y después me fui a Leipzig, a la clase de Heisenberg. Allí había algunos físicos excelentes: Friedrich Hund, el holandés Van der Varden, Peter Debye…

¿Muchos le reprocharon a Heisenberg que no se hubiera ido de Alemania como protesta contra Hitler?

Sí, a finales de 1937 conocí en París al premio Nobel, el duque Louis de Broglie. Él sabía que yo era un estudiante de Heisenberg y me invitó a una taza de té. Me preguntó por qué Heisenberg no había emigrado de Alemania como Thomas Mann.

Le dije que Heisenberg era un buen alemán que había decidido compartir el destino del pueblo alemán. Estaba en contra de Hitler, no era miembro de ningún partido, pero se ocupaba de su numerosa familia. Creía que quedarse en Alemania era su obligación.

¿Ud. se hizo amigo de Niels Bohr?

A Bohr lo conocí cuando era estudiante, durante una visita a Copenhague. Volvimos a vernos en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) cuando él era jefe de la delegación danesa y yo representaba a Yugoslavia. Como los dos estábamos alojados en el mismo hotel, por la noche hablamos hasta tarde. A él le interesaban muchas cosas, incluso la filosofía.

¿Ud. conocía a numerosos activistas por la paz, entre otros al premio Nobel Bertrand Russell?

En cuanto pude salir de Yugoslavia en 1948, me puse en contacto con activistas por la paz en el extranjero. Eran tiempos en que el mundo estaba asustado por los experimentos nucleares y el movimiento pacífico ganaba fuerza. Russell era un lord de una de las familias británicas más antiguas…

En aquel entonces yo era uno de los activistas por la paz más activos. Russell también apreciaba mi actitud contra la bomba atómica que yo había expresado ya en 1944 en Topusko (Croacia).

En varias ocasiones Ud. destacó que su interés principal no era la física, sino más bien la filosofía y la literatura. ¿Por qué un hombre así se «desvió» hacia la física?

Sí, a mí la literatura y la filosofía siempre me han interesado más. En realidad, el primer doctorado en el que me inscribí era de Filosofía, pero entonces apareció Werner Heisenberg con la idea de la unidad entre el hombre y el mundo y de que hay que contemplarlos así. Se trata de aquella conocida interpretación de Copenhague de la teoría cuántica. Precisamente porque yo quería penetrar en esa profundidad, en la unidad del hombre y la Naturaleza, que quería desarrollar la filosofía sobre esos fundamentos, hice esa incursión en la física. Entonces sucedió que todos los profesores me sobrevaloraron, creían que tenía mucho talento, etc. Así hice el doctorado en Física teórica.

Ud. también fue activo políticamente, aunque nunca dentro de un partido. ¿Cómo lo explicaría?

Sí, emprendí algunas acciones políticas. Nunca he sido miembro de un partido político ni he fundado uno, para mí la política es algo mucho más amplio, para mí la política es la lucha por el bien común, así como lo definió Aristóteles. De acuerdo con lo dicho, todos tenemos que ser activos políticamente y reunirnos. Por supuesto, los partidos no deben ser grupos de intereses, sino que deben reunirse alrededor de las ideas; entonces los miembros eligen qué ideas prevalecerán. Esto es posible sólo si no se crea la política como profesión. Los políticos no deberían ser pagados, sino que hay que comprender que la obligación de cada uno de nosotros es ser políticamente activo, mostrar su alma. Si alguien es pagado para ser políticamente activo, sobre todo si está mejor pagado que los demás, se crea una profesión política que piensa sólo en su propio interés. Eso realmente ocurrió, no sólo en Croacia, sino en todo el mundo. En todas partes esa profesión es inmoral, está llena de corrupción. Así que yo estaba a favor de la formación de partidos, asociaciones, etc. Sin embargo, eso debe basarse en el principio de voluntariedad. Así lo decía, por ejemplo, San Pablo. Él dijo a los apóstoles que no tomaran dinero. Les dijo que debían tener su profesión. Él mismo tenía su oficio, con el que se ganaba la vida. En cuanto se creó a partir de esto una esfera de interés con mucho dinero, como la Iglesia, el cristianismo desapareció. Esto, sabe Ud., debería ser una de las moralejas más importantes.

¿Por qué Ud. nunca se ha hecho miembro de algún partido político?

Los partidos políticos antes eran grupos de personas reunidas alrededor de ciertas ideas que tenían objetivos comunes. Entonces Vladímir Ilich Lenin estableció el partido que lo abarcaba todo –la ideología, el gobierno, la policía, etc. Después la política se convirtió en una profesión. Lo peor es que Occidente empezó a imitarlo. En Occidente se formaron los partidos del tipo bolchevique y así se creó una profesión bien pagada de la que he hablado antes. Creo que es importante que esa falsa profesión desaparezca. Los partidos sobrevivirán, la gente puede asociarse por su cuenta, pues se asociará siempre alrededor de varias ideas. Sin embargo, eso no debe ser remunerado. Hoy en día el estado paga a estas instituciones políticas, y en realidad ellas tienen todo el poder, estas instituciones han usurpado la democracia ciudadana. Nosotros en realidad no tenemos ningún derecho a decidir, ya que deciden los partidos. Lo único que podemos es votar a unos o a otros y eso es. Ese parlamentarismo de partidos ha destruido la democracia. Tenemos que volver a establecer la democracia que será la democracia de los ciudadanos, de la gente, y, mientras tanto, necesitamos respetar el conocimiento.

¿Puede Ud. comentar la mala situación de la educación actual? ¿Era mejor antes?

Creo que no era mucho mejor, sólo se leía un poco más. Creo que con esta globalización se extendieron la literatura basura y pseudoarte que en realidad atontan a la gente para que ésta no piense en los problemas importantes del mundo. Eso no es el objetivo de algún grupo de gente, como alguien podría concluir precipitadamente, sino que es un producto de la sociedad de consumo. Vea Ud., si el dinero es todo, entonces tendrá más éxito lo que es más divertido que lo difícil. Es suficiente mirar la lista de los libros más leídos (o sea, mejor vendidos). Así que la globalización, con su objetivo más importante, la ganancia, ha destruido la cultura y seguirá destruyéndola más y más.

El conocimiento de la humanidad es enorme, cada año se escriben miles de páginas de artículos originales en todas las áreas de la actividad humana. La rapidez de creación de nuevos conocimientos es tan grande que el conocimiento humano total hoy en día se duplica cada cinco años. Sin embargo, parece que no está lejos el día en que lograremos la velocidad máxima y cuando la velocidad de acumulación del conocimiento empezará a descender. ¿Cuál es su opinión sobre el tema?

Esto es totalmente incorrecto. Se trata de la confusión del conocimiento con la ciencia. El mayor avance de la ciencia fue entre los años 1925 y 1933; esto significa que en esos ocho años se avanzó más que en todo el período posterior. Sí, se trata de algún tipo de conocimiento si Ud. sabe hacer algunos productos cosméticos mejor que otra persona, pero yo no lo consideraría verdadero conocimiento.

En cuanto a los artículos científicos, hoy en día se producen demasiados. Existe el error que denominamos publish or perish. Hace poco Nature ha publicado un artículo hecho por ordenador. Se trata de un artículo de química. Se publican miles de artículos científicos que, por desgracia, en general son rutinarios. Hay un par de millones de compuestos químicos y todo el tiempo se publican algunos cambios, pero aquí no se trata del verdadero conocimiento. Si el ordenador también puede hacer un buen artículo, eso demuestra qué tipo de cosas se publican hoy en día. Hay que publicar verdaderos descubrimientos, lo que realmente aporta algo nuevo, y no los artículos rutinarios.

¿Y qué es el verdadero conocimiento? Es una pregunta muy difícil. Hay que separar primero el conocimiento práctico del verdadero. Precisamente el conocimiento práctico es lo que avanza mucho en la sociedad de consumo. Sin embargo, la sociedad de consumo no tiene futuro. El capitalismo fracasará porque simplemente desaparecerá el mercado. Con esta hiperproducción, el mercado se vuelve constantemente demasiado pequeño y por eso hay que emprender guerras de conquista para obtener materias primas y para ampliar el mercado. La guerra de Bush no tenía sólo un objetivo, el petróleo. Fue emprendida también para ampliar el mercado, para crear posiciones estratégicas en Asia. El capitalismo es el peor mal porque fomenta el egoísmo y la avaricia en la gente. ¿Qué significa hoy en día ser una parte eficiente de la sociedad? Para ser considerado una parte eficiente de la sociedad, hay que generar beneficios, pero eso, claro, no es el verdadero estado del ser humano.

Un artículo científico debe ser objetivo, nuestras conclusiones cuando utilizamos los datos científicos deberían ser libres de cualquier subjetividad. Sin embargo, al mismo tiempo sabemos que somos personas «de carne y hueso» cuyo lado objetivo no está estrictamente separado del lado subjetivo. Por eso, en nuestras conclusiones, comentarios e interpretaciones influirán en gran medida factores psicológicos, totalmente humanos, lo que llamaría «el efecto del entusiasmo». En este sentido, me interesa lo siguiente: ¿qué papel tiene la subjetividad en un artículo científico «totalmente» objetivo?

Ya Heisenberg dijo que la ciencia era la unidad entre el hombre y la Naturaleza. Así, no existe ni la objetividad absoluta ni la subjetividad absoluta. Hay que distanciarse un poco de estos términos.

En la física clásica, es decir en la mecánica y en la electrodinámica, los procesos se representan en el espacio tridimensional euclídeo, y como medida del tiempo sirve el movimiento uniforme o la oscilación de ondas. Así, el movimiento del cuerpo y los cambios del campo electromagnético se representan como procesos objetivos en la continuidad espacial y temporal. Se descuida la influencia de la medición y del observador. La medición de una magnitud física, por ejemplo la posición de la bola, la temperatura del horno o la corriente eléctrica en el alambre son datos objetivos y características reales del objeto. Una vez impulsada, la bola de billar se mueve y choca con otras bolas con independencia de los observadores. Es decir que la física clásica o macroscópica investiga los procesos objetivos.

La pregunta crítica es: aunque sea posible eliminar el influjo del observador en el proceso observado, ¿no se incluyen las ideas y actos humanos en todas las explicaciones? ¿No se atribuyen precipitadamente las relaciones espaciales y temporales al objeto tal como es? ¿Tienen las características espaciales y temporales un significado absolutamente objetivo, o bien están arraigadas en la interacción humana con la Naturaleza? ¿Qué queda del espacio y del tiempo absolutos de Newton cuando el análisis de medición se realiza por completo? Cuando nos asaltan estas dudas, las nociones de la masa o la carga se vuelven polémicas en relación con la validez objetiva. Estas son las preguntas que se volvieron críticas durante el desarrollo de la teoría cuántica.

Los «efectos del entusiasmo» son una de las mayores fuerzas motrices que motivan al ser humano a dedicarse a la ciencia. ¿Qué papel tenían esos efectos en la historia de la ciencia, y qué papel tienen hoy en día? ¿Va aumentando la objetividad en la deducción científica?

Teniendo en cuenta que hoy hay mucha más gente que se dedica a la ciencia y que sigue todo esto que antes, los criterios son cada día más estrictos. Cuando había pocos científicos, era posible que existiera una teoría generalmente aceptada, por ejemplo, la teoría del flogisto. Hoy en día eso no podría pasar, ya que hay centenares de teorías paralelas que explican cada uno de los fenómenos. En mis tiempos, cuando yo estudiaba, no había tantos científicos. Hoy los hay realmente muchos, mil veces más que entonces. Nosotros nos conocíamos mutuamente, más o menos todos, se sabía qué hacía cada uno de nosotros y cuánto valía quién. Hoy en día tenemos un ejército de personas y es muy difícil destacar y hacer algo realmente nuevo. Es difícil.

Si no existiera ese lado subjetivo de nuestra personalidad, ¿sería posible hacer descubrimientos científicos y tecnológicos? En otras palabras, ¿es posible, en su opinión, crear una máquina que en el futuro sustituya a los científicos humanos?

Existe, por ejemplo, un aparato que puede vencer al maestro de ajedrez. ¿Por qué? Porque en el ajedrez existen reglas precisas y estrictas del juego y existe un objetivo claro. Por eso es posible programarlo para diferentes variantes. Sin embargo, no es posible programar totalmente una investigación científica, ya que, ante todo, no hay reglas completamente claras. Ninguna regla es suficientemente buena. Además, el objetivo de la investigación tampoco está completamente claro. Así que el aparato nunca será capaz de sustituir la imaginación humana. Yo no creo que eso sea posible. Recuerde Ud., por ejemplo, al jugador de ajedrez húngaro Richard Réti. Era un maestro excepcional que vencía al maestro ruso Alexander Alekhine. Eran magníficos los dos, jugaban al ajedrez y se emborrachaban con sus amigos. Réti y Bartel Leendert van der Waerden desarrollaron un enfoque nuevo y muy imaginativo del ajedrez, que provocaba graves jaquecas a los maestros de aquel entonces que seguían la tradición. La imaginación humana no se puede sustituir por un aparato. Esto no es posible ni en la literatura ni en otros aspectos del arte, y tampoco en la ciencia. Sin embargo, hay muchas cosas que los aparatos pueden hacer mejor que el hombre. Por ejemplo, antes pasábamos meses calculando a mano lo que hoy en día un ordenador hace en un fragmento de segundo. Así, permite al ser humano no perder tiempo en trabajos técnicos. Sin embargo, la ciencia, al igual que el arte, es una actividad imaginativa. Es algo que un aparato no puede hacer.

¿Tiene Ud. alguna opinión sobre la relación entre la ciencia y la religión? ¿Cómo mejorar el contacto y la comunicación entre ellas? ¿Es necesario hacerlo?

Creo que la religión debe limitarse a los problemas morales. De ninguna manera debe pretender dar una explicación del mundo. También debe renunciar al dogmatismo, ya que cada dogma es peligroso. Ninguna persona puede decir que a través de ella habla Dios y que no puede cometer un error. Todos nosotros somos humanos, todos cometemos errores y ninguno de nosotros puede saber la verdad absoluta. Creo que los panteístas que murieron en la hoguera como heréticos a menudo eran mejores cristianos que quienes los juzgaban. Si la idea de Dios se comprende como universalidad, como lo hacía Einstein, esto es aceptable. Ud. puede considerar que la universalidad es Dios, pero el mismo Einstein dijo que para la ciencia era inaceptable considerar que Dios era un ser personal. Esto es imposible, pero la Iglesia lo dogmatiza y, claro, está constantemente en conflicto con la ciencia.

En su conocido texto «El aprendiz de brujo» Ud. escribió lo siguiente: «Y él (Leo Szilard, el miserable iniciador de la bomba atómica) en la resaca moral realmente desistió de la física que mata y se dedicó a la biología molecular, que daría a luz a un espantapájaros igual de peligroso.» ¿Habría tenido esta resaca si hubiera tenido en cuenta las futuras aplicaciones de sus descubrimientos? ¿Es necesario que el científico también piense en las posibilidades de futuros (ab)usos de sus investigaciones actuales? ¿O el científico puede suponer que la ciencia es neutral desde el punto de vista de los valores y dar los resultados de su investigación a los políticos y empresarios para que los usen como quieran?

Ésta era la tesis de Teller con quien yo mantenía una polémica cuando no pudimos llegar a un acuerdo. Edward Teller afirmaba que lo propio del científico era investigar todo lo que pudiera, sin pensar en las consecuencias. Los políticos eran responsables de la aplicación. Yo le contesté que el científico era responsable, ya que entregaba a la humanidad algo que ellos no aplicarían responsablemente. Como todos los humanos son responsables de sus acciones, así el científico tiene que serlo. Mi amigo Leo Szilard era el primero al que se le ocurrió la idea de la bomba atómica y al principio era un apasionado partidario de su construcción. Pero él también era un amigo de Einstein, ellos juntos patentaron algunas cosas en Berlín. Cuando Hitler estaba en su mayor auge, Szilard y Einstein escribieron una carta a Roosevelt advirtiéndole de la posibilidad de construir una bomba atómica. Roosevelt no lo tomó en serio. Entonces Szilard se puso en contacto con Enrico Fermi en Chicago, donde construyeron un reactor nuclear. Después de la victoria en la batalla de Stalingrado y la derrota de Erwin Rommel en África, era seguro que Alemania iba a perder la guerra.

Entonces Szilard se convirtió en el oponente más drástico de la bomba atómica y hizo campaña en todas partes contra ella. La gente se dividió en el propio Los Álamos. Una parte quería que se dejara de trabajar, así que Julius Robert Oppenheimer invitó a la reunión a John Simpson, líder de uno de los grupos científicos en el proyecto Manhattan. Desde su punto de la vista cristiano, él tampoco sabía qué hacer. Entonces el general Leslie R. Groves, el jefe militar del proyecto, hizo la pregunta de justificación de miles de millones de dólares invertidos en el proyecto. Era necesario construir una bomba atómica. Ése era el argumento principal que convenció a todos. ¿Cómo podrían justificarse ante el Senado, que pensaría que el dinero había sido gastado en vano? Ve Ud., el dinero es una cosa horrible. Y especialmente lo son los políticos.

La primera idea fue lanzar la bomba atómica en Kioto. Entonces Oppenheimer dijo: «No destruyan Kioto, que es un tesoro de arte.» Entonces decidieron que iban a lanzarla en un centro industrial. Como todos sabemos bien, las bombas atómicas fueron lanzadas, matando centenares de miles de personas, la mayoría de ellas inocentes, y el mundo fue arruinado.

Después de la guerra Leo Szilard se dedicó a la biología molecular porque no se trata de un área peligrosa. Por la misma razón yo fundé el departamento de biología molecular en el Instituto Ruđer Bošković, justificándolo diciendo que durante la guerra atómica habría graves irradiaciones y que necesitábamos prepararnos para eso. Como Ud. sabe, basta sólo un fotón para provocar una mutación, y por eso teníamos que investigarlo. Hoy en día Szilard seguramente volvería a estar en contra del abuso de los descubrimientos de la biología molecular.

Si la sociedad va a estar dirigida por el capitalismo, las bases militares y la política profesional, entonces el mundo fracasará. Si vosotros los jóvenes no lo cambiáis, el fracaso será inevitable. Cuando esto cambie, ninguna sociedad racional acumulará bombas atómicas, destruirá el medio ambiente y creará varios monstruos.

¿Ve Ud. hoy en día algunas tendencias sociales semejantes en el mapa global, que pueden provocar una expansión de algunas disciplinas científicas? ¿Pueden algunos «partidos» nuevos tener consecuencias igual de desastrosas en ese aspecto inhumano?

Voy a decir algo que puede chocar a muchos. La revolución científico-técnica tiene aspectos positivos. Ha ampliado nuestros horizontes, ha causado muchas aplicaciones útiles. Pero también nos ha hecho mucho daño. No sólo eso. Genera una producción tan grande y tiene un potencial tan enorme, que el capitalismo no puede soportarla. El mercado capitalista es demasiado pequeño como para absorber esa enorme capacidad de nuestra industria. Visto a largo plazo, el resultado de todo ello es que algunos gigantes industriales satisfarán todo el mercado, porque en realidad lo gobiernan. Los demás se quedarán sin trabajo, sin remuneración, sin nada. Esto es el desastre total. Así que la conexión entre la revolución científico-técnica y el capitalismo seguramente lleva a la quiebra y al fracaso.

Es importante que los jóvenes lo entiendan.

La esencia del capitalismo es la obtención de beneficios. Como el mercado interno no puede satisfacerlo, las empresas luchan por la exportación. Empieza una terrible batalla por la exportación. Pero, la manera pacífica no basta, hay que entrar en la guerra. Lo peor de todo es que para aumentar la competitividad de las empresas en el mercado los derechos sociales tienen que disminuir drásticamente. A pesar de todo, la socialdemocracia en Europa ha conseguido crear los derechos de los trabajadores, las pensiones, el seguro médico, etc. Ahora estas cosas vuelven a disminuir para que seamos más competitivos para la exportación. La locura de la política consiste en el hecho de que la exportación se ha convertido en lo más importante. La fabricación tiene que estar dirigida hacia la población del propio país, hacia nosotros que vivimos aquí.

En la era de la revolución científico-técnica, el capitalismo se ha convertido en un freno, en realidad en el problema del mundo. Los políticos todavía no lo entienden. Ellos siguen pensando que el capitalismo neoliberal es el ideal del mundo. El neoliberalismo, iniciado por John Williamson, era una de las ideas de la Ilustración que llevaba aparejados todos los derechos sociales. Sin embargo, hoy en día ya no es así. Ellos lo llaman neoliberalismo, pero en realidad se trata del fundamentalismo capitalista cuyo dogma es el mercado libre, y el mercado libre es gobernado por gigantes industriales tecnológicamente fuertes que destruyen a todos los débiles, es decir, las empresas, las economías, etc. Esto es el fracaso. Hasta que el mundo no entienda que la globalización capitalista es el mayor enemigo de la humanidad, no saldremos de esta situación. Claro, eso no se puede conseguir a través de las acciones terroristas y anarquistas, sino que nuestra arma tiene que ser una clara comprensión de la problemática. Yo no creo en los métodos violentos. Todos los métodos violentos conllevarían más cosas negativas que positivas.

El engaño del capitalismo consiste en afirmar que el mercado libre es libre. En realidad, es todo menos libre. Es un mercado en el que los más desarrollados técnicamente destruyen a los que son más débiles; esta es nuestra globalización actual. Cuando algunos se entusiasman con los procesos de la globalización, sólo reflejan el bajo nivel de nuestra política.

De su excepcional dedicación a los principios del humanismo y la justicia social, ¿qué huella ha quedado hoy en la sociedad croata actual y qué en la comunidad mundial?

Ha quedado muy poco. En realidad, todos estuvimos decepcionados con Hiroshima. Sin embargo, a la vez nació algún optimismo nuevo. Después de la Segunda Guerra Mundial a todo el mundo le daban miedo las bombas atómicas; entonces conseguimos convencer al mundo de que era absolutamente necesario el desarme global y total. La presión de los movimientos pacíficos era así de fuerte que las mismas Naciones Unidas declararon que éste era su objetivo más importante y urgente. Pero, Ud. sabe que nada de eso se hizo realidad, sino que la carrera armamentística cobró aún más fuerza.

En aquel entonces yo escribía bastante. Con su memorándum Albert Einstein y Bertrand Russell fundaron la Sociedad de Pugwash. Al principio la Sociedad contactó con grandes científicos de la Unión Soviética, Gran Bretaña y Estados Unidos. Nosotros fundamos un comité permanente formado por tres americanos, tres ingleses y tres rusos. Yo era el décimo, como representante del país que estaba fuera de los dos bloques. Nuestro objetivo era el desarme global y total. Cuando fue aceptada esa Declaración de las Naciones Unidas, fue fundado el Comité de los dieciocho cuyo objetivo era hacer realidad nuestro objetivo.

Entonces nos reunimos en 1962 en Cambridge unos cincuenta de nosotros. El más activo era Philip Noel-Baker, a la vez el presidente del Comité del desarme de las Naciones Unidas y también ganador del Premio Nobel de la Paz. Pero había también muchos honorables representantes de la Unión Soviética, de Estados Unidos, de Gran Bretaña… Unánimemente concluimos que el desarme global y total redundaba en interés de toda la humanidad, que se podía realizar en cuatro años y que eso era un interés común de todos. Ese documento fue elaborado con gran rigor; ayudé mucho a Noel-Baker. Todo el plan de desarme y acción sirvió de base para la reunión del Comité de los dieciocho de las Naciones Unidas que tuvo lugar en Ginebra. Sin embargo, como se sabe, ellos no dieron ningún paso adelante, así que todas nuestras intenciones quedaron en nada.

¿Qué nos dejaría a los jóvenes como algo por lo que deberíamos luchar y esforzarnos en el mundo en el que vivimos?

Creo que es importante que los científicos mantengan el espíritu cosmopolita. La sociedad mundial realmente está en peligro. Está amenazada por las bombas atómicas, de los problemas ecológicos, y también de la globalización que realmente lleva al fracaso. Por eso diría que lo más importante es que los científicos se sientan responsables ante todo el mundo, que sean humanistas y que sean leales a los principios de la paz y la prosperidad del mundo. Creo que esa atmósfera se sentía en el Instituto de Ruđer Bošković. En mi grupo, de unas diez personas, nadie era miembro del partido comunista. Ellos eran cosmopolitas, aunque un poco orientados hacia la izquierda, pero sentían la responsabilidad científica y todos éramos humanistas. Creo que es lo más importante.

Lo peor es cuando un científico se convierte en un experto que sólo piensa en su profesión, y es todavía peor cuando se pone al servicio del gobierno y la ideología. Los científicos tienen que distanciarse de cualquier ideología, sobre todo del nacionalismo o el fanatismo religioso…

Éramos testigos de todos los abusos del conocimiento, de los fenómenos negativos que ocurren cuando los científicos actúan irresponsablemente. Precisamente la irresponsabilidad humana es la causa del nacionalismo, de la carrera de armamento, del capitalismo que ya es incontrolable.

Nosotros soñábamos con un mundo mejor, más justo, con una sociedad basada en los principios del humanismo.

Hemos intentado realizarlo, pero no lo hemos logrado. Por eso toda mi vida es, más o menos, un fracaso.

Pero vosotros sois jóvenes, si habéis aceptado todas estas ideas, tenéis que realizarlas.

Nosotros hemos perdido la guerra.

 

«Nunca antes la humanidad había estado ante un peligro tan grave; pero tampoco en la voz de la conciencia había nacido una fuerza como la de hoy. De aquí puede nacer un mundo nuevo…»

 

Bibliografía

Supek, Ivan. Filozofija, znanost i humanizam. Zagreb: Školska knjiga, 1995.

Supek, Ivan. Refleksije o znanosti i politici. Zagreb: Prometej, 2005.

Supek, Ivan. Na prijelazu milenija. Zagreb

https://www.pugwash.org – International Pugwash organization

https://www.iuc.hr – InterUniversity Centre Dubrovnik

https://www.intlh.com – International League of Humanists for Peace and Tolerance

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