Cuenta Savater en su “Ensayo sobre Cioran” que durante algún tiempo consideró la posibilidad de escribir su tesis doctoral sobre un filósofo inexistente, al que imaginaba discípulo de Heráclito y viviendo en la Atenas del período helenístico.
Finalmente, abandonó la idea y acabó escribiendo su tesis sobre el escritor y filósofo rumano Emil Cioran. Como el filósofo rumano apenas era conocido en España por aquel entonces, empezó a extenderse en los círculos universitarios el rumor de que este filósofo no existía en realidad, sino que era una invención de Savater.
Savater entonces le escribió una carta a Cioran dándole noticias de ello: «Por aquí dicen que usted no existe». Cioran, que siempre proclamó la inanidad de la existencia y la idea de que lo mejor de todo sería no haber nacido, le respondió con una nota de lacónico humor: «¡Por favor, no les desmienta!».



